Mucho por hacer, nada que celebrar
El primero de mayo es una fecha que
simboliza la lucha que emprendieron los héroes de Chicago en contra de la
explotación que afrontaban en su época, la que se caracterizaba por las largas
horas de trabajo y las condiciones deplorables en las que trabajaban. A raíz de
esas grandes protestas, se universalizo la
jornada de 8 horas en todo el mundo.
Han transcurrido 128 años de
aquellas grandes protestas que lograron que millones de trabajadores en todo el
globo terráqueo, tengan el derecho de trabajar 8 horas diarias. Sin embargo a pesar de ser un derecho
universal, en la actualidad (después de más de un centenar de años) las
jornadas de trabajo siguen siendo muy largas en casi todo el mundo.
La sociedad mundial no ha aprendido
de sus experiencias, tanto empresarios y trabajadores vienen cometiendo errores
que traerán graves consecuencias en el plano social.
Los empresarios siguen empecinados
en incrementar sus ganancias a todas costas, no les importa contaminar una
ciudad completa o pagar sueldos irrisorios a sus trabajadores y acercarlos a la
miseria. La voracidad los domina.
Por otro lado los trabajadores, a
pesar de saber que los derechos se consiguen a punta de esfuerzo colectivo y de
propuestas con grandes protestas, se han conformado con mantener su “estatus
quo” o ceder ante la ofensiva del capital, esto es evidente por el miedo y situación de
bienestar que han infundido las políticas empresariales a través de gobiernos
dictadores y corruptos.
En el caso del Perú, los datos
relacionados al trabajo son alarmantes más
del 60% de personas no se encuentran afiliadas a ningún sistema
previsional de pensiones. Es decir, más de 9 millones de personas estarían
destinadas a tener una vejez totalmente desprotegida.
Nuestro país se encuentra ubicado
en el penúltimo lugar, solo supera a Bolivia con respecto al salario mínimo en
la región. Además, más del 50% de personas (PEA) ganan menos de S/750.00 soles
mensuales, una cifra que demuestra la inequidad y mala redistribución que
existe en nuestro país.
De mantenerse esta situación- que
es lo más probable, mientras tengamos candidatos al manejo del país como Keiko,
kuczynski, Acuñas o Alan, Toledos y quizá Nadine- de acá a unos 25 o 30 años
aproximadamente, todos aquellos que en esa época tengan 60 años de edad o más, y
recién se den cuenta que han sido estafados con el falso concepto de “calidad
de vida” que les vendieron años atrás. Al verse sin una pensión que satisfaga
sus necesidades de adulto mayor o quizá continuando con condiciones de trabajo precarias
ya que no gozan de pensión por jubilación, se indignarán de tal manera que
muchos empresarios sentirán miedo y arrepentimiento.
Hay un gran desafío por delante, mucho
depende de lo que haga la ciudadanía por los temas relacionados al trabajo, y
más grande es el desafío que tienen los que están vinculados al movimiento
sindical.
Hay mucho por hacer y poco que
celebrar.